A través del método sistémico, con amor y el desarrollo de las capacidades emocionales de nuestros niños enseño a la familia cómo resolver los pequeños o grandes conflictos propios de las etapas tempranas de formación de nuestros hijos.

La educación emocional consiste por ejemplo en desarrollar la capacidad de ser consciente  de los sentimientos y las emociones propias, ser capaces de gestionarlas, cómo tener relaciones positivas con las personas que nos rodean, el ser solidario, ser capaz de tomar buenas decisiones y afrontar los retos con resiliencia.

Al desarrollar emocionalmente a nuestros niños vemos resultados altamente positivos, en su comportamiento, tales como un menor riesgo de interesarse y verse envuelto en comportamientos no deseados (agresividad, rabietas, práctica de bulling o abuso de drogas)

Si trabajamos en el corazón de nuestros niños al igual que lo hacemos en la parte intelectual, nuestros niños empiezan a tener también mejores resultados académicos.

Soy madre de dos hijas con una diferencia de 8 años una de otra. He tenido la urgencia de amarlas y ayudarles a desarrollarse como seres humanos felices,  llenos de oportunidades y capacidades, cada una en diferentes etapas de desarrollo. Quiero compartir contigo lo que a mí me ha funcionado.